El trabajador cobra cada vez menos, el Gobierno le pisa más el salario y el empresario exige más en Davos
Al igual que hacía el kirchnerismo, el gobierno de Javier Milei impone una pauta salarial para las negociaciones que con el proyecto de flexibilización laboral quiere que sea por empresa y no por sector. Pero como también lo hacía el kirchnerismo, los libertarios también niegan que exista esa pauta.
Sin embargo, si en 2025 alguna actividad pactaba un aumento salarial del 2% mensual o más, la Secretaría de Trabajo, que conduce Julio Cordero, no homologaba el acuerdo. La pauta era entre 1% y 1,5%. El líder de uno de los gremios con más capacidad de daño en caso de paro advierte que en 2026 se bajó al 1%. Claro, en línea con el sueño de Milei de bajar la inflación a menos del 1% para agosto, en contraposición con el pronóstico de la inmensa mayoría de los bancos, consultoras, universidades y think tanks.
“Se pide que se acompañe la baja inflacionaria”, argumentan altas fuentes del Gobierno, pero el problema es que desde junio pasado el índice de precios al consumidor (IPC) subió mes a mes, hasta alcanzar el 2,8% de diciembre. “Se homologan acuerdos si el aumento salarial es genuino, si la actividad lo permite porque muchas veces se usa la paritaria para trasladar a precios”, agregan. El conflicto radica en que con esa lógica los trabajadores ganan cada vez menos en términos reales, ajustados por inflación, que es como se debe medir. Es decir, cada vez pueden comprar menos productos y servicios. Es así que el ancla salarial es una de las principales estrategias del Gobierno para bajar la inflación, de modo de anclar también la demanda, el consumo, pero los hechos demuestran que no han sido suficientes.
En diciembre, el promedio de las paritarias medidas por la consultora C-P, de Federico Pastrana y Pablo Moldovan, aumentó 0,5% después de cinco meses de caída consecutiva. Así es que, lejos de revertir la pérdida, terminó 2025 con una merma del 4,1%. Hasta noviembre, los sueldos registrados perdían 2,1% anual. La mejora de diciembre tuvo que ver con la presión gremial después de varios meses de pérdida y sobre todo con una suma fija extraordinaria de $60.000 que consiguió el sindicato de Comercio, de Armado Cavalieri, el de más afiliados.
Pero claro que ese monto no compensa la pérdida de los seis meses anteriores en que el sueldo de este sector había aumentado apenas 1% mensual y, “al no tener aumentos porcentuales hacia adelante, promete una rápida licuación en los próximos tres meses”, según un informe de C-P. “La imposibilidad de fijar un aumento porcentual en el convenio más importante del país es un síntoma de la inexistencia de una pauta salarial clara”, agrega el reporte.
Entre agosto y diciembre, sólo un quinto de los sectores consiguió convenios que mejoren la remuneración, según C-P. Muchas paritarias debieron reabrirse en los últimos dos meses del año. En 2023, con la inflación galopante que dejó el gobierno peronista anterior, se negociaban sueldos cada mes y ese plazo se fue estirando, pero se ha estancado en tres meses, no se volvió a los acuerdos semestrales de antaño. La experiencia histórica local e internacional recuerda que en los procesos de desinflación ninguna variante debe quedar demasiado atrasada porque después explota, desde el tipo de cambio, que se expresa en la compra de divisas, hasta el salario, que se manifiesta en el malestar de la población.
Salarios cada vez más bajos
Los sueldos del sector privado registrado están entre 0,6% y 0,9% por debajo del de por sí bajo nivel en el que lo dejó en noviembre de 2023 el gobierno de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa. Uno es el cálculo de C-P y el otro del Centro de Investigación y Formación (Cifra) de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), que coordinan Mariana González y Pablo Manzanelli. Tanto uno como otro se basan en los datos oficiales. En el caso de los trabajadores públicos, la pérdida fue mucho mayor por la motosierra de Milei, 14,4%. Pero eso es un promedio entre los empleados nacionales, que están ganando un tercio de lo que cobraban hace tres años, y los provinciales, que retrocedieron 6,5%, según Cifra-CTA. En la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) reconocen que el mal pago, compensado en parte por bonos, deriva en menor exigencia laboral y más trabajo a distancia, que redunda en un afectación de un servicio estatal que el propio Milei ha prometido venir a destruir. Se agregan las renuncias de quienes prefieren buscar un empleo más cercano a su casa antes que gastar en viajes y la falta de reemplazo de quienes se jubilan.
Todo esto sucede en el contexto de un retroceso del empleo formal privado y público, con personas que, en lugar de ir a parar a la desocupación, terminan rebuscándoselas como trabajadores independientes o empleados no registrados, sin derechos. Los cuentapropistas suelen ganar 60% de lo que cobran alguien en relación de dependencia legal y los que son contratados en la ilegalidad reciben un 40% menos que si estuviesen en norma, según C-P.
