Sofía Lee: “¿Para qué hago todo esto si a nadie le importa lo que debería importar?”
“Mi papá me maltrató por 17 años, pero el delito prescribe en dos”, dice Sofía Lee, hija del médico Ricardo Javier Fernández, en una desgarradora entrevista en El Murishow, donde decidió visibilizar públicamente el calvario que vivió en su infancia y adolescencia.
Tanto Sofía como su madre, Constanza Lee, denunciaron judicial y públicamente a Fernández por distintos hechos de violencia sexual e intrafamiliar. Las causas se tramitan en el Juzgado de Menores y en la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual. Pero la joven apunta con fuerza al accionar del Poder Judicial, al que considera indiferente: “Es una frustración y desilusión constante. ¿Para qué hago todo esto si a nadie le importa lo que le debería importar?”
El testimonio de Sofía es crudo. “Me pateaba, me ahorcaba, me arrancaba los pelos de la cabeza en innumerables veces, desde los 6 años hasta el último día que estuve en la casa”, relató. Contó también que a su madre y a su hermana menor, de tan solo 5 años, también las golpeaba y amenazaba. “Con mi mamá se escuchaban los gritos y las amenazas, pero a nosotras nos encerraban”, dijo. La situación se mantuvo durante años, en un contexto familiar marcado por el miedo, el silencio y la violencia sistemática.
La joven comenzó terapia hace cinco años, pero los recuerdos comenzaron a golpearla con más fuerza desde que declaró en la UDIS. “Desde que declaré empecé a tener muchísimas pesadillas”, contó. Revivió escenas traumáticas de su infancia y decidió volcar todo en una carta pública, tras años de haber intentado hablar sin ser escuchada. “Mi experiencia con una psicóloga o en el colegio no fue la mejor: cuando conté, se enteraron en mi casa y me pegaron por eso”, denunció. Su historia está marcada también por la repetición de patrones: “El padre de mi nena fue tal cual él”, agregó, y dijo que hoy ni siquiera sabe dónde está.
La situación también impactó fuertemente en la salud mental de su madre. Constanza tuvo dos internaciones voluntarias en el Hospital Miguel Ragone y recientemente sufrió una recaída. Sofía explicó que su madre pidió ayuda, que fue medicada e intentó continuar con su vida, pero el agotamiento emocional la está quebrando. “Está tan triste que hasta piensa en hacerse daño a sí misma”, expresó con angustia.
Uno de los hechos que más indigna a la joven es que, tras años de abandono, Fernández pidió la tenencia de su hija menor, hermana de Sofía. “No se entiende qué quiere hacer si nunca se hizo cargo. Él sigue haciendo daño constantemente”, afirmó. Dijo que ya no lo considera su padre, que le dice Javier, y que solo busca herirlas con manotazos de ahogado. “Esto nos afecta día a día”, resumió.
Sofía también habló de su hermano mayor, de 21 años, quien se fue a vivir con Fernández y hoy está de su lado. Cree que es por manipulación. Desde entonces, apenas lo vio tres veces. En una de esas ocasiones, le entregó una lista con los hechos que motivaron las denuncias. Mientras tanto, Fernández tiene custodia policial tras la publicación de la carta.
En otro tramo del testimonio, Sofía recordó que una vez la policía llegó a su casa tras un llamado, pero su padre convenció a los agentes de que “no pasaba nada” y se fueron sin intervenir. Para ella, esos episodios reflejan el abandono sistemático del Estado.
A pesar del miedo, decidió hablar. Lo hace para sanar, pero también para que la Justicia actúe. “Mi papá me maltrató por 17 años, pero el delito prescribe en dos”, repite. Y espera que eso cambie. Que alguien, finalmente, la escuche.
