De caca a agua potable: Aguas del Norte pone a Singapur como ejemplo para cambiar el sistema cloacal de Salta
Juan Bazán, gerente de Aguas del Norte, planteó que Salta debe cambiar su concepción sobre los residuos cloacales y avanzar hacia un modelo que permita reutilizar el agua tratada, generar biogás y producir fertilizantes. Como ejemplo, mencionó a Singapur, donde una parte del agua que consume la población proviene del tratamiento de efluentes cloacales.
“Tenemos que convertir un pasivo en un activo”. La frase del gerente de Aguas del Norte, Juan Bazán, resume una de las propuestas más ambiciosas que la empresa analiza para el futuro del saneamiento en Salta: dejar de considerar a los residuos cloacales únicamente como un problema y comenzar a tratarlos como un recurso.
Bazán puso como ejemplo a Singapur, un país que desarrolló un sistema avanzado de tratamiento y reutilización de aguas residuales. Según explicó, allí cerca del 40% del agua que consume la población tiene su origen en efluentes cloacales tratados.
La lógica, sostuvo, es que el destino del agua residual depende del nivel de tratamiento que reciba. Puede utilizarse para riego, para determinados procesos productivos o incluso, con tratamientos mucho más avanzados, volver al sistema de abastecimiento.
“En muchos lugares van tratando el agua residual de distintas formas”, explicó.
Para el gerente de Aguas del Norte, Salta podría avanzar progresivamente hacia un esquema similar. El agua tratada podría utilizarse para riego, mientras que los residuos derivados del proceso podrían aprovecharse para generar biogás, compost y biofertilizantes.
El objetivo no sería solamente reutilizar un recurso, sino también reducir la presión sobre los acuíferos de agua potable.
“En lugar de regar con pozos y usar acuíferos de agua potable, podría usar esa agua”, sostuvo Bazán.
El desafío es la infraestructura
Para que ese cambio sea posible, Salta necesita resolver primero un problema básico: ampliar y modernizar su infraestructura de saneamiento.
En ese punto aparece la Depuradora Sur, una de las obras centrales del plan estratégico de Aguas del Norte hasta 2031.
La obra había sido adjudicada y estaba en ejecución con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero quedó afectada por la caída de los créditos internacionales que requerían avales nacionales.
Bazán explicó que la situación obligó a la empresa a comenzar a evaluar alternativas para garantizar que el crecimiento urbano no termine colapsando el sistema.
Una de ellas contempla que Salta Capital concentre sus efluentes en la Depuradora Sur, mientras que localidades como Vaqueros, San Lorenzo y Cerrillos puedan contar con sistemas independientes.
Incluso se analiza la posibilidad de construir una planta en la zona de la Escuela Agrícola.
“Lo tenemos como alternativa”, señaló Bazán, aunque aclaró que actualmente se están realizando estudios de factibilidad y que la alternativa que se trabaja consiste en derivar los efluentes hacia la colectora para llevarlos finalmente a la Depuradora Sur.
Vía Aurelia, un ejemplo del problema
En ese escenario también aparece el caso de la urbanización Vía Aurelia.
Bazán aclaró que la urbanización no es actualmente usuaria de Aguas del Norte y que cuenta con su propio sistema de tratamiento. Sin embargo, luego de que se conocieran las dificultades que atravesaba con sus efluentes y las denuncias por contaminación, los desarrolladores se comunicaron con la empresa.
Aguas del Norte comenzó entonces a brindar asistencia técnica para buscar una solución.
Entre las alternativas analizadas aparecen dos módulos de una antigua planta que se encuentran en el lugar y que podrían ser utilizados para resolver provisoriamente el tratamiento.
Bazán estimó que la nueva planta podría comenzar a funcionar en aproximadamente un mes, aunque aclaró que no sería la solución definitiva.
La perspectiva de fondo es que, una vez que la infraestructura general esté conectada, ese sistema deje de utilizarse.
El cambio cultural que propone Aguas del Norte
Para Bazán, el desafío no es solamente construir plantas y colectoras. También implica modificar la forma en que la sociedad entiende el agua residual.
El concepto que plantea es simple: un efluente correctamente tratado deja de ser un residuo y puede transformarse en un recurso.
La reutilización del agua permitiría disminuir el consumo de agua potable en actividades que no necesariamente requieren agua de esa calidad y, al mismo tiempo, aprovechar los subproductos del tratamiento.
“Es un tema cultural que tenemos que cambiar”, sostuvo.
La pregunta que queda planteada es si Salta está preparada para dar ese salto: pasar de pensar las cloacas como el lugar donde termina el agua usada a pensar el saneamiento como un sistema capaz de recuperar agua, generar energía y producir recursos para la actividad productiva.
Ese es, según Bazán, el modelo hacia el que debería avanzar la provincia.
