Reforma electoral: Santilli debutó con un obstáculo clave y los gobernadores le pusieron condiciones al Gobierno
El flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, comenzó su gestión con una de las negociaciones más delicadas para el Gobierno nacional. Tras asumir el cargo, inició conversaciones con gobernadores dialoguistas para avanzar con la reforma electoral, aunque rápidamente quedó en evidencia que la eliminación de las PASO, uno de los principales objetivos de la Casa Rosada, no reúne el consenso esperado.
Durante la reunión posterior a la jura, los mandatarios provinciales coincidieron en que el sistema electoral necesita modificaciones, pero marcaron diferencias con el proyecto impulsado por el Ejecutivo. La principal objeción apunta a la eliminación o suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una medida que consideran debe ser debatida con mayores cambios.
El respaldo político de los gobernadores al nuevo jefe de Gabinete llegó acompañado de un mensaje claro: están dispuestos a discutir una reforma electoral, pero no aprobarán la iniciativa en los términos actuales. Esto obliga al oficialismo a intensificar las negociaciones si pretende conseguir los votos necesarios en el Congreso.
La agenda que busca impulsar el Gobierno
En sus primeras declaraciones, Santilli aseguró que una de sus principales prioridades será avanzar con las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno, donde el respaldo de los gobernadores será determinante. Además de la reforma electoral, el Ejecutivo pretende tratar proyectos vinculados a la propiedad privada, los pliegos judiciales, la denominada Ley Hojarasca, la lucha contra la ludopatía y modificaciones al etiquetado frontal.
La estrategia oficial también contempla combinar el debate legislativo con los reclamos provinciales por recursos, infraestructura y obras públicas, una negociación que será clave para sostener el diálogo con las provincias.
La Libertad Avanza redefine su estrategia política
Con la llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete, el Gobierno busca fortalecer los acuerdos parlamentarios y profundizar el vínculo con gobernadores, legisladores y dirigentes territoriales para garantizar el avance de su agenda antes del inicio de las sesiones ordinarias de marzo.
En paralelo, la Casa Rosada mantiene conversaciones con mandatarios provinciales pensando en el escenario electoral. El objetivo es preservar los canales de diálogo institucional incluso con dirigentes que podrían convertirse en rivales de La Libertad Avanza en sus distritos.
Desde el oficialismo sostienen que la estrategia será similar a la aplicada en 2025: competir con el sello propio en la mayor parte del país, evitando alianzas con los oficialismos provinciales, aunque manteniendo acuerdos políticos que faciliten la aprobación de las reformas en el Congreso y contribuyan a la gobernabilidad.
Con este escenario, la reforma electoral aparece como la primera gran prueba política para Diego Santilli, que deberá construir consensos para destrabar una de las iniciativas más importantes del Gobierno.
